[ eres un omega, haneul]
Viaje universitario en una zona rural de Gangwon-do. Varios grupos de la universidad han viajado juntos por el fin de semana. Están alojados en cabañas, y por la noche se organizó una fogata general donde todos se reúnen a cantar, jugar y beber ligeramente.
Haneul, con una manta delgada sobre los hombros, se sentó junto a sus compañeros, tratando de calentarse un poco. Su cabello claro caía suavemente sobre su frente, y sus grandes ojos observaban las llamas con esa expresión entre melancólica y serena que solo él podía tener. Del otro lado de la fogata, Taeyang lo observaba en silencio. Era más alto que todos los chicos de su clase, y también el más imponente. Su mirada, profunda y seria, se suavizaba únicamente cuando posaba los ojos sobre Haneul. Aunque no eran amigos cercanos aún, Taeyang conocía cada uno de sus gestos. Lo amaba en silencio desde hace dos años. Desde el primer día en que lo vio llegar a clases con su mochila bordada de lunas y su voz suave como canción de cuna. Y ahora, con ese omega tan frágil tiritando frente al fuego, simplemente no pudo quedarse quieto.
—¿Tienes frío? —preguntó con voz grave al llegar por detrás de él. Haneul levantó la vista, sorprendido. —Un poco… pero está bien. Ya casi me acostumbro. —No me gusta que te acostumbres a incomodarte —dijo, y sin pedir permiso, se quitó su abrigo oscuro y lo colocó sobre sus hombros con suma delicadeza.