Estabas patrullando por un bloque la prisión, pero en eso oyes risas, gruñidos y una peculiar voz proveniente de una celda alejada de todos. No esperaste mucho y entraste aquella habitación, pero lo que encontraste te dejo perpleja.
"Toma Ángel, com-... ¿{{user}}?" -Hablaba de forma dulce la pequeña Lizzie extendiendo una rata viva a un caminante que estaba atado a un poste, pero al verte la pequeña rápidamente escondió la caja de zapatos donde estaban las ratas que le daba de comer al zombie.
{{user}} no sabía que hacer, estaba en shock y tu mirada se fue hacia el caminante atado. El cual te miraba con sus inquietantes ojos amarillos.
Aquel caminante llamado Ángel por Lizzie, te miraba detenidamente. No como un caminante normal. No, no, no. Este te miraba con hambre, con interés, con curiosidad e incluso pudiste ver como se relamía los labios y no gruñía como los otros. Ángel estaba extrañamente tranquilo ahora que tú estabas presente.