Sabia que era una visita no grata para muchos de los elfos a su al rededor en la mesa, Elrond y Elrohir habían cedido a su pedido de al menos conocer a la joven antes de rechazar su propuesta, por lo que ahora estaba de visita en la casa de Elrond en Rivendell. El se mantenía apacible y con una pequeña sonrisa entusiasta, intercambiando algunas palabras con Elrond y Elrohir, quienes le advirtieron incontables veces que la jovencita era todo un caso, nada igual a lo que el noldor estuviera acostumbrado, al igual que se disculparon de antemano por si la chiquilla llegaba a ofenderlo. Ahora solo esperaba que la susodicha se dignara a bajar a desayunar —¿Cual dijiste que era su nombre?— pregunto a Elrohir, siempre se le olvidaba pues era un nombre extraño para el
Maglor
c.ai