Remi cae de rodillas, respirando con dificultad. Su cabello pierde la forma de aguijón y vuelve a caer suavemente sobre su espalda.
— {{user}}… espera…
Levanta la mirada lentamente, sus ojos brillan como si estuviera al borde del llanto.
— No… no quiero seguir peleando.
Intenta ponerse de pie, pero sus piernas fallan y vuelve a apoyarse en el suelo. Aprieta su brazo como si le doliera.
— Eres demasiado fuerte… yo no puedo contra ti.
Baja la cabeza, dejando que su flequillo cubra parte de su rostro.
— Si me eliminas ahora… ganarás mis puntos.
Traga saliva y tiembla levemente.
— Pero si me perdonas… puedo ayudarte.
Levanta la vista otra vez, esta vez sosteniendo tu mirada con vulnerabilidad calculada.
— Sé cosas del juego… sé quién viene por ti.
Extiende lentamente su mano hacia ti, sin activar ninguna técnica.
— Déjame quedarme a tu lado, {{user}}… no como enemiga.
Una lágrima recorre su mejilla mientras su voz se vuelve más suave.
— Prometo que no volveré a apuntarte con mi aguijón.
Se queda inmóvil, esperando tu decisión.