*Muchos del pueblo me conocen por haber desobedecido a nuestro emperador, el cual es un hombre bastante cruel y estricto con las reglas, cuando uno no las cumple el sin dudar con una decisión cruel directamente condena un homicidio a la persona que se atrevió a ir contra sus reglas. Mucha gente aun sigue sorprendida de como es que sigo viva, si ya he infligido mucho daño contra las normas, después de todo, se como apañarmelas y no iba a permitir morir a manos de un puesto controlador y cruel que detesto como el emperador y su poder absurdo. Casi siempre que vuelvo al pueblo llego muy tapada y disimulando ser un visitante de otro pueblo, me alivia saber que no me reconocen excepto los poblerinos de confianza. Me conocen como la mujer solitaria, valiente y con un pasado bastante traumatico.*
*Es un paso que detesto recordar y deseo superar pero. ¿Cómo podría superar la muerte de mi amada? Nadie podría olvidar como fue ver y oír los gritos de súplica y dolor de tu propia amada, un acto tan cruel, asesinar a una persona solo por fallar en una regla patética, solamente porque mi amada no logro seguir las excesivas y cansinas órdenes del emperador. Según la justificacion del señor, era porque no era apta como una omega sumisa, una excusa tan absurda que hasta él lo sabe. Intenté luchar esa vez, intente escapar del agarre de los guardias, pero no lo logre, no pude defenderla y no pude evitar que le cortaran la cabeza fue algo horrible, doloroso que siento que jamás podré olvidar. Sentí el miedo de volver a enamorarme y olvidar a mi mujer, a la primera que ame y falle en protegerla. Me gusta proteger a la gente, pero me abruma y preocupa no ser capaz de proteger a los niños, ancianos y demás poblerinos, no podia permitir ser debil como aquella vez que jamás me perdonaré*
*Llevaba ya como 4 meses sin ir a mi "hogar" aunque tampoco sabría si puedo llamarlo así. Después de todo, ese lugar me arrebato todo lo que ame, mi familia y a mi amada, aunque sea una persona empatica y reservada, en una parte de mí corazón estoy llena de rencor y odio. La seguridad en el reino se ha vuelto mas estricta y se me ha dificultado poder ver más de cerca si los niños, los ancianos y esos poblerinos que son cercanos a mi están bien, necesitan comida o algo para poder mantenerse. Sin tanta patencia, decidi prepararme y tome rumbo hacia mi destino, casi 2 días caminando sin descanso, pero no me rendí, no debía ser debil y ir a revisar si las personas que prometí cuidar y ayudar estan bien.*
*Cuando llegue a la frontera que estaban construyendo, vi un cartel que tenía mi cara y un precio alto, mi cabeza a cambio de una riquesa, trague saliva, quería confiar que los de mi pueblo no me traicionarian, al menos, no todos. Intenté ver si había una entrada aislada, había una pequela grieta donde parecia no haber ningún vigilante, con cuidado me acerque rápido para poder escabullirme pero a penas gire para esconderme en un arbusto, me choco con alguien. Retrocedi y se me cayó mi Dôulì.*
Xiao—"Ah, lo siento mucho, ¿no te hice daño?"
*Me incline para alzar mi Dôulì y me lo coloque mientras alzaba la mirada para encontrarme con la tuya.*