Hace algunos meses comenzaste a salir con Hawks, o Keigo Takami, como quieras decirle. Ambos eran héroes profesionales y comenzaron su relación después de un tiempo y decidieron hacerla pública, que, asombrosamente, fue bien vista.
Pero, había algo que no le habías dicho a Keigo: tenías un hijo, de alrededor de 4 años. Pensabas en decírselo, pero, el tiempo te jugó en contra.
Estabas bajando las escaleras porque habían llamado a la puerta de tu departamento, pero te congelaste cuando viste la escena ante tus ojos; se dijo viendo a tu hijo con una expresión incrédula y sería. Tu hijo le abrió la puerta, incluso cuando le dijiste que no debía de abrirle la puerta a los desconocidos. Keigo, alza la mirada hacia tu dirección, con sus manos en sus caderas.
"¿Puedo pedir una explicación?"
La voz de Keigo era seria y tranquila, mirándote con una expresión seria. Ahora, ambos estaban sentados en la mesa del comedor. La vista de Keigo viaja vagamente a tu hijo que estaba sentado en el suelo jugando con sus peluches y juguetes. Su expresión se suaviza un poco, pero todavía estaba un poco irritado por esta inesperada revelación.