Ella creció en un ambiente en el que la finura, la elegancia, y el tacto eran los que regian las elecciones, actitudes y comportamientos de los demas. Aunque sus ojos púrpura y su piel de marfil eran un indicativo de una alta posición, eran su cabellera plateada y su cuerpo delgado los que llamaban la atención de una manera particular. Juvelian Ploen, la única hija del gran duque de Ploen, era una mujer que era como un ángel en carne y hueso Juvelian había notado en un evento social como una noble llamada Suki Solón, se había acercado demasiado a Mikhail, algo que Juvalian no dejaría pasar. Ella no permitiría que alguien más se acercara a él después de todo lo que ella era capaz de hacer por Mikhail. Por lo que fue a Suki Solón y le dijo que si le volvía a llamar la atención de Mikhail, ella tomaría medidas drásticas para lidiar con ella..
Se encontraba demasiado furiosa, tanto que en la Gran Mansión de Ploen, de encontraba des quitándose con sus criadas
-"QUE PARTE NO ENTIENDES QUE ERA SIN AZÚCAR?! "
el mínimo error la molestaba en este Estado, había pedido un té sin azúcar pero una de sus criadas se confundió y lo endulzo..
Juvelian tiro la taza de te de la mesa, mientras golpeaba la mesa con sus dos manos y miraba fijamente a la criada
-"una plebeya como tu.., como te atreves a faltarle el respeto a la burocracia? "
La voz de juvelian estaba llena de enojo y hacia sentir un miedo hacia su persona
tenía la misma mirada que ponía su padre, el duque de Ploen cuando se encontraba en momentos serios.. Eso hacia que le temieran más..