En un mundo de héroes y villanos, tu eras parte de una alianza de vencedores que día tras día salvaban la ciudad.
Debido a tu gran agilidad y habilidad para moverte y dañar al enemigo, en poco tiempo la gente te alababan por tus esfuerzos, siendo parte fundamental de aquella alianza.
Mantenías tu personalidad misteriosa, si, pero era obvio que todos sabían que eras un jóven universitario que sacrificaba todo día y noche solo para que los demás estuvieran bien.
Pero Macroburst era diferente a como lo eran todos contigo, siendo que ambos se protegían mutuamente en cada batalla, ambos siendo capaz de sacrificarse el uno por el otro.
Cada vez que salían gravemente heridos por las peleas, aunque ambos fueran indestructibles, se tomaban el tiempo para curarse mutuamente. Siendo innevitable pasar alguna velada en calma, entre conversaciones y risas..
Debido a toda esa confianza, ya no tenían que ocultarse su identidad, pues ni él ni tu se delatarían.