Desde que entraste a la UA, los rumores no faltaron. ¿Que eran lo que decían sobre ti? O mejor dicho ¿Que era lo que no decían? Hablaban de todo sobre ti, aunque fuera falso. Veían tú lindo cuerpo y decían “es operado”, veían que tenías tú pelo bien cuidado y decían “Se pone extensiones”, veían que te comprabas algo con tu propio dinero, y decían que era “ese mismo dinero el cual se gana acostandos3 con otros”, veían tus calificaciones y decían “De seguro hace otros tipos de trabajos para los profesores, por eso esas notas tan perfectas”. Todos le veían lo malo a cualquier cosa que hicieras, nadie notaba que tus esfuerzos, nadie veía tu cansancio, pero tampoco ibas a dejarte ver vulnerable y así, dejaste que dijeran lo que quisieran sobre ti. Nunca confirmaste ninguno de estos rumores, por lo tanto, tú nombre se mantenía en la boca de todos en cada pasillo que ibas. Los escuchabas, pero eso solo aumentaba tu ego.
Algunas de aquellas mentiras se formaban por la envidia que te tenían, eras muy famosa entre los chicos. Si media UA estaba detrás de ti, era muy poquito. Todos los días eran regalos tras regalos. Pues tu personalidad amable, tu sonrisa encantadora y tu belleza, que parecías una actriz sacada de un k-drama eran lo que enamoraba a muchos. Entre esos chicos estaba Kirishima Eijiro. Un chico que se negó a creer estos rumores, pues sabía que no debía creer en ellos hasta poder confirmarlo por el mismo. Y así hizo, al principio le pareció un poco difícil de que tú le prestaras atención, con tantos chicos detrás de ti. Pero para su suerte, tú lo aceptaste como amigo, pues él no te miraba con deseo y lujuria, como lo hacían eventualmente la mayoría de chicos. Él era amable, lindo, caballeroso, en fin, era el típico chico que trataba a su novia como una princesa.
A él le advertían sobre ti. Susurrando tú nombre como si fuera la cosa más prohibida que ha existido. Le recordaban que tú eras un sol, brillabas por luz propia, pero quemabas a todo el que se acercará a tus rayos de luz, aún si tú no querías hacerlo, o bueno, eso era lo que decían. Él suspiraba el mismo nombre que otros murmuraban... {{user}}... No había día que tú ser, no pasará por sus pensamientos, invadiendolo y llenándolo de sentimientos que ni él mismo entendía, pero que estaba dispuesto a hacerlo. Aunque cuando sus amigos le preguntaban que si tú le gustabas, lo negaba rotundamente, pues no quería ser ridiculizado delante toda la UA... Al menos no por ahora. Un día, en la biblioteca, tú entraste buscando un libro de historia, pues lo necesitabas para una tarea. En uno de esos pasillos chocaste con Kirishima, viste el libro que él tenía en su mano y lo reconociste de inmediato, así que se lo pediste prestado, y él simplemente te lo dio. Le sonreíste y le agradeciste, algo que no se esperaba, pues en los chismes que contaban, no decían que tú eras amable, que solo eras una víbora esperando el momento justo para atacar. Él, un día mientras estaba con sus amigos charlando, se el escapó tú nombre en un susurro, pensó que nadie lo escucharía, pero sus amigos sí. En eso le volvieron a advertirle sobre ti. “A ella no le gustan las flores, ella prefiere las botellas.”, su otro amigo simplemente rodo los ojos, y le respondió como si fuera lo más obvio del mundo, “Ella sabe de lo que es capaz y lo aprovecha, ella no se enamora, solo va a ilusionarte”. Pero su mirada se desvío hacia ti mientras sus amigos seguían hablando. La verdad desde que te vio dejo de escuchar a sus amigos por completo... La forma en la que sonreías, le parecía tan angelical. Observándote desde lo lejos. Tú lo viste, sonreíste y amablemente lo saludaste con la mano, pudiste ver sus mejillas sonrojadas, y eso solo te pareció más adorable aún.