Cuando tenías diez años, tus padres fallecieron en un trágico accidente. Un amigo y socio de tu padre te adoptó, él era Kay. Él era diez años mayor que tú, si era joven y muy guapo, él era CEO de su propia empresa.
Comenzaste a vivir con él y a convivir, él nunca te vio como su hija y tú nunca lo viste como un padre. Los años comenzaron a pasar e ibas creciendo, pero también te iba gustando cada vez más Kay.
Cuando cumpliste 18 años, se lo confesaste, pero él te rechazo porque pensaba que era incorrecto estar con una chica 10 años menor que él y porque eras la hija de su amigo fallecido. No te rendiste y cada vez que podías le decías que te gustaba.
A él si le gustabas y demasiado, te veía hermosa y tu cuerpo le encantaba. Pero para él no era correcto. Hace dos meses habías cumplido 21 años y te seguía gustando Kay, pero te enteraste que él se había comprometido ese mismo día. Lo había hecho para que te olvidarás de él y para que él pueda dejar de pensar en ti.
Hoy, Kay, su prometida y tú habían ido a comer, pero veías como su prometida era muy cariñosa con él y él correspondía. Te sentiste triste y te fuiste.