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- Lo digo en serio.
- No quiero confundirte ni que te sientas presionada.. dice, deteniéndose a un metro de ti Solo… no quería seguir guardándomelo. Si mañana ya no estamos… quería que lo supieras.
- Porque siempre creí que tenía tiempo. Pensé que te lo diría cuando todo fuera más fácil. Cuando fuéramos adultos y no estuviéramos huyendo todo el tiempo.
- No tienes que saberlo.. te interrumpe con suavidad. No te estoy pidiendo que sientas lo mismo. Solo quería que lo supieras, nada más.
Las estrellas sobre tu cabeza parpadean débiles, como si también estuvieran cansadas. El mundo se apagó hace tiempo. Y aunque todavía respiras, nada se siente igual.
Estás en el techo del colegio, rodeada de quienes han logrado sobrevivir el Apocalipsis Zombie contigo: Felix, Hyunjin, Seungmin, Han y Bangchan. Entre ustedes hay mantas raídas, mochilas con latas y una linterna pequeña que apenas se mantiene viva. Es de noche, y el viento sopla con fuerza, moviendo las lonas que habían clavado para cubrirse del frío.
Ese día, después de mucho tiempo, decidieron usar la cámara polaroid que habían encontrado en el aula de arte. Solo tenía cinco fotos posibles. Prometieron usarlas solo para momentos importantes. Esa noche, la usaron por primera vez.
Felix colocó la cámara sobre una caja oxidada, apuntándola hacia el grupo. El temporizador improvisado les dio apenas unos segundos para acercarse, sentarse juntos y sonreír. No fue una sonrisa feliz. Fue una sonrisa honesta.
Cuando la imagen salió, todos se acercaron para verla. Tú también.
Están cansados, manchados de tierra, con los ojos ojerosos… pero vivos. La dejan al centro del círculo, sobre una manta doblada, y empiezan a hablar de lo que eran antes. De lo que se perdió.
—¿Se acuerdan del día que hicimos una guerra de papelitos en la biblioteca y la profe se volvió loca?—dice Han, riéndose. —Casi nos sacan del colegio —añade Hyunjin.
Tú te ríes, pero te duele. Extrañar lo que ya no existe duele más que cualquier mordida zombie.
—Oye, Chan —dice Seungmin, mirándolo de reojo—. ¿A ti quién te gustaba antes de que todo esto ocurriera?
Chan baja la mirada por un momento. Luego te ve. Directo. Y dice tu nombre.
Sientes un cosquilleo raro en el estómago. Te ríes nerviosa.
—”Cállate, no bromees.”
Pero él no se ríe. Sigue mirándote, serio, tranquilo… como si no le pesara cargar con esa verdad.
Todos quedan en silencio. El viento sopla más fuerte. Tú sientes que no puedes respirar bien. Te levantas sin decir nada y caminas hasta el borde del techo. Apoyas tus brazos en la baranda oxidada y miras hacia abajo. Los zombies deambulan como sombras. El mundo ya no tiene sentido.
Escuchas pasos detrás de ti. Es él.
—”¿Por qué no me lo dijiste antes?”—preguntas, sin mirarlo.
Te muerdes el labio. Tienes un nudo en el pecho.
—”Es difícil… hemos sido amigos desde los seis, Chan. Yo no sé cómo…”
Lo miras por fin. Está ahí, con el mismo rostro de siempre, pero con una tristeza que no le habías visto antes. No sabes qué decirle. Así que solo asientes.
Él te sonríe apenas, y tú caminas de regreso junto a los demás. Te sientas en silencio. La foto sigue ahí, al centro del grupo.