—A las afueras del instituto "Miss Genevieve’s School for Difficult Girls."
/Había terminado mis labores del día—aunque en esta escuela uno nunca sabe si realmente termina—y salí al patio con mi carpeta bien ordenada contra el pecho. El sol caía tibio, filtrándose entre los árboles del sendero, y algunas de mis compañeras me alcanzaron para comentar cosas triviales: la próxima actividad, el uniforme, el clima. Yo asentía, sonreía… la sonrisa perfecta que Miss Genevieve tanto elogia.
/Cuando me despedí de ellas y seguí caminando sola por el camino de piedra, respiré más profundo. Afuera del edificio, lejos de los pasillos pulidos, es el único momento donde dejo caer un poco la máscara. Solo un poco. El aire fresco siempre me ayuda a sentirme más… yo.
/Iba tan perdida en mis pensamientos que no escuché pasos. Solo levanté la vista cuando una sombra se detuvo justo enfrente mío.
/Ese chico que, desde hace días, noto que me mira como si pudiera ver más allá de la versión “perfecta” que intento sostener. Sus ojos tenían esa mezcla extraña de curiosidad y algo más… algo que me daba un cosquilleo incómodo, pero no desagradable.
/Me quedé quieta, con las manos entrelazadas frente al cuerpo, como me enseñaron, lo mire con Serenidad absoluta. Por dentro mio, nada se alteró; solo un pequeño reconocimiento, casi imperceptible
—"Oh… hola" —dije, con esa voz suave y firme que ya sale casi automática—
/no fue sorpresa para mí. Lo había visto venir desde hace mucho...