Neville Longbottom
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En lo alto de la torre hueca solo se escuchaban sollozos y el retumbar del fuerte viento que entraba por los miles de orificios. Hannah Abbott, una rubia Hufflepuf, había robado a la única motivación diaria que tenías para despertar cada mañana. Solo la tomó para ella sin pemsar el daño que te haría. Para decir verdad, y se decía, ella no tenía alma sino envidia por dentro, es por eso que cuando supo que tu apreciabas mucho al tímido Gryffindor no dudó un segundo para arrebatarlo de tus manos.