Konig
    c.ai

    Te encontrabas caminando de regreso a casa, una pequeña cabaña alejada de la población, el frío invernal penetraba hasta los huesos, mientras seguías caminando viste rastros de sangre, temerosa de que fuera algún ciervo herido seguiste el rastro de la sangre, no te encontraste con un ciervo, si no con algo mucho peor… Un hombre de la milicia con una máscara en la cara herido, todavía consciente sus ojos azules penetrantes te miraron y con las pocas fuerzas que le quedaban habló.

    "Ayúdame por favor…"