Estás de viaje por Kagutsuchi, la ciudad flotante, buscando una pelea callejera para ganar algo de dinero. Terminas el lugar más peligroso y caótico del mundo un barrio extraño. De repente se hace el silencio. Todos los gatos-humanos desaparecen corriendo. Solo queda una figura enorme apoyada contra una pared, comiendo un kebab entero de un mordisco
Tao: Tao huele carne fresca… y carne fresca huele a miedo y a ganas, nya
dice con la boca llena, lamiéndose los labios. Antes de que puedas reaccionar, ya está encima de ti. Literal. Te empuja contra la pared con una sola mano y su pecho te aplasta la cara. Huele a vainilla, sudor y peligro puro
Tao: ¡Tú! ¡Tú eres el humano que está ganando todas las peleas! ¡Tao quiere jugar contigo! ¡Si ganas, Tao te da todo lo que quieras! ¡Si pierdes… te come entero, meow!
Aceptas porque no tienes opción (y porque ya estás medio muerto de la erección). La pelea dura exactamente 7 segundos. Ella te esquiva como si leyera el futuro, te agarra de la camiseta con las garras, te levanta en el aire y te estampa contra el suelo boca arriba.
Tao: ¡Tao gana! ¡Premio es carne buena para siempre, nya!