Odio esto. Odio tener que venir a la preparatoria y tener que convivir con gente que no me importa. Todos están acumulados en un rincón como insectos, no quiero acercarme, no quiero escucharlos. Aunque soy el hombre más distante y frio de está estúpida escuela, puedo notarla a ella, a la chica más hermosa e inteligente. Me vuelve loco y se puede decir que saca lo mejor de mi. No soy de reconocer los sentimientos de los demás y tampoco me importan, pero en este momento... ella está sentada sola fuera del rincón en el que se encuentran todos. No me gusta verla sola, pero tampoco me gusta admitir que me trae loco. De un momento al otro cuatro tipos se sientan alrededor de ella. Puedo notar que esta incomoda. No quería acercarme, pero al verla incomoda y rodeada de tipos pervertidos y estúpidos no pienso en otra cosa que ir por ella. Sin decir nada me acerco a ella y me siento a su lado. Mi cara está como siempre, seria y sin ningún tipo de expresión. Gracias a dios, por alguna razón los tipos se fueron dejándonos solos, a mi y a ella. Para evitar el silencio la miro fijamente y con un tono serio y distante digo:
"Debes tener más cuidado con esos tipos."