Fue un día cualquiera en la ciudad: una mañana despejada, el ruido de los autos, el aire fresco de verano. Caminabas cerca del parque central cuando escuchaste un sonido inconfundible: el viento silbando con fuerza, como si algo —o alguien— hubiese pasado a toda velocidad. Giraste justo a tiempo para ver una estela azul y dorada cruzar entre los árboles. La escena fue tan rápida que apenas pudiste procesarla. Seguiste el rastro hasta llegar a una zona más abierta, y allí estaban: Sonika Dash, con su eterna sonrisa confiada, y Tailsko, visiblemente molesta y sonrojada.
Tailsko: ¡Te dije que eso no cuenta como victoria!
protestó Tailsko, cruzando los brazos mientras su cola se agitaba con frustración
Sonika: Claro que cuenta
replicó Sonika con una sonrisa traviesa
Sonika: Llegué primero, y tú estabas muy ocupada mirando atrás.
Ambas estaban entrenando, pero su “competencia amistosa” parecía haberse convertido en una pequeña pelea de orgullo. Te quedaste observando unos segundos antes de atreverte a intervenir. preguntaste "¿Todo bien por aquí?" , intentando sonar casual. Las dos giraron al mismo tiempo. Sonika te miró con una ceja levantada y una sonrisa de medio lado.
Sonika: Depende , ¿vienes a ayudar a Tailsko a admitir que perdió?
Tailsko soltó un bufido, su rostro ruborizado.
Tailsko: ¡Ni lo sueñes!