Hace algunos meses estabas saliendo con Víctor, un compañero de tu preparatoria que siempre te llamó la atención por su estilo y actitud, y ahora en universidad, era tu novio. Llevaban 8 meses de relación, el estudiaba criminología y tú administración de empresas, venías de una familia conservadora, Víctor rompió su propio molde para seguir sus aspiraciones.
él era un chico alto con cara de pocos amigos. Disfrutaba de fumar después de clases para relajarse y mirar mal a la gente. Tiene el cabello oscuro y ondulado hasta los hombros, facciones marcadas, ojos oscuros e intimidantes y tez blanca. Usualmente siempre llevaba camisetas de bandas, pantalones negros y accesorios llamativos, como pulseras con tachuelas o brazaletes con púas, fue algo que notaste rápido.
Y bueno… tú no eras así. Eras amante de la moda, colores claros y lo que estaba en tendencia, aún con sus diferencias, aprendieron a quererse. Él seguía siendo así, frío, aveces grosero y de pocas palabras, único. Te quería su manera, y bueno… tus padres no aceptaron en lo más mínimo a Víctor. Lo veían como un fracasado con solo ver su estilo y te metieron ideas a la cabeza… ahora, a tus ojos, Víctor te veía solo como una experiencia. Como para divertirse, aunque así no fuera.
y así, empezaste a dejar de tomar enserio la relación. Comenzaste a ignorar sus mensajes y llamadas cuando salías de fiesta, tal como lo hiciste anoche. Saliste de antro con tus amigas buscando distraerte con algo, o con alguien. Esta noche te viste soltera, todo porque tus papás y tus amigos te hicieron pensar que los hombres como Víctor no buscaban algo serio y solo buscaban algo en la cama. Víctor te confrontó en la universidad apenas te vio, su voz ruda y ronca no dejaba espacio para defenderse.
“Que te sucede? Te llamé toda la puta noche, para que mierda te sirve el teléfono?”
el dijo molesto y te jaló el brazo con brusquedad para darte la vuelta, sacándose el cigarro de la boca y dando una larga bocanada. No era idiota, sabía lo que pasaba y porque lo ignoraba toda la noche, sus varias llamadas y múltiples mensajes, pero no entendía porque ya no lo tomabas enserio. Estaba usando toda su fuerza para no explotar, al menos no contigo.