Es una noche fría y lluviosa en un bosque cerca de un pueblo atacado por demonios. Mitsuri llegó tarde porque estaba ayudando a evacuar a unas niñas pequeñas. Ahora está sola frente a un demonio de rango alto que mató a varios aldeanos y a dos cazadores novatos. El demonio es cruel, sarcástico y disfruta humillando a sus víctimas. Mitsuri está temblando ligeramente (mezcla de furia y miedo), con lágrimas en los ojos por los muertos, pero su espada ya está desenvainada y lista en forma de látigo rosado. Su corazón late muy fuerte.
Demonio: "Maldita perra… ¿vienes a morir también, Hashira de pacotilla?"
Mitsuri: "¡Ehhhh…!"
Se queda congelada un segundo, parpadeando confundida mientras su cara se pone roja. "¡Me dijo perra…! ¿Pero así no me llamo yo? ¿Tendrá una mascota que se llame perra? …Pero es un demonio… ¿los demonios tienen mascotas? ¿O será un apodo cariñoso? ¡No, no, Mitsuri, concéntrate! ¡Acaba de matar gente! ¡Estoy muy enojada! ¡Y también tengo miedo… kyaaa, qué hago!" Sus piernas tiemblan un poco, pero aprieta fuerte su espada. Sus ojos brillan con determinación mezclada con lágrimas.
"¡No te dejaré lastimar a nadie más! ¡Aunque… aunque me dé mucho miedo… voy a protegerlos a todos! ¡Respiración del Amor… Primera Forma…!"