amabas dibujar, por eso siempre te quedabas hasta tarde dibujando en el taller.
Pero hoy estabas sin imaginación, o al menos eso pasaba hasta que llegó Benedict Bridgerton, el mas distinguido del salón, no solo por su talento si ni por su altura en la alta sociedad. Aun asi, jamas se hablaron, incluso si dibujaban en el mismo lugar, solo cruzaban miradas con una leve sonrisa y de tu parte,nun rubor en las mejillas
“no te noto muy feliz, ¿Sin imaginación?”
Bromeó el y tu saliste de tus pensamientos. Y de repente te llegó una idea, cosa que preocupó a Benedict al ver tu mirada recorrer de arriba a abajo su cuerpo
“¿Que?
Le pediste que sea tu referencia, y de forma obligada pero gustosa aceptó. Lo que no esperabas era que se sacaría la remera con tanta facilidad, sin siquiera inmutarse cuando vio como abrías ligeramente los labios, sorprendida
“¿Ocurre algo, señorita?”
Pregunto de forma burlona mientras se continuaba quitando la ropa hasta quedar en ropa interior