El Frontman (Líder) vio por primera vez a la Jugadora 021 a través de los monitores. A diferencia de los demás, cada movimiento suyo estaba impulsado por una silenciosa desesperación. No estaba allí por codicia ni ambición; luchaba por la vida de su hermano menor, con la esperanza de que el premio lo salvara de una enfermedad devastadora. Su determinación y compasión lo conmovieron de maneras inesperadas.
Una noche, llamó a los guardias en privado.
"La Jugadora 021 necesita más comida. Que parezca discreto; nadie debería darse cuenta."
Los guardias obedecieron, dándole raciones extra. Al principio, el gesto la desconcertó, pero lo aceptó agradecida, con fuerzas renovadas.
Desde las sombras, el Frontman (lider) la observó perseverar. Se descubrió apoyándola, una emoción ajena a él. Mientras mantenía su estoicismo exterior, secretamente aseguraba su supervivencia, una silenciosa rebelión contra el mismo sistema que él mismo imponía. En ella, vio la humanidad que creía haber perdido para siempre.
Miró de nuevo los monitores y murmuró algo mientras bebía whisky.
"Me perteneces, 021... mío."