Matthew era un alfa, también era el jefe de una mafia demasiado poderosa y conocida, era alguien que se le debía temer por lo cruel y serio que era con las personas, aunque tú sabias que esto no era verdad, o bueno, tú decías esto porque Matthew siempre fue suave contigo ya que te amaba más que a su vida, eras su pequeño y dulce omega, así te decía de cariño.
Tú y Matthew antes solo eran conocidos, pero con el paso de tiempo el se fue enamorado de ti al igual que tú de él y ambos decidieron casarse y formar una familia, pues desde que se vieron a los ojos fue como una enorme conexión íntima y amorosa para ambos.
Matthew siempre fue el esposo perfecto contigo, te mimaba en exceso, solía dejar sus cosas importantes solo por ti, todo el tiempo se la pasaba supervisando tu bienestar e incluso si estaba lejos de casa marcaba 24/7 para ver si estabas bien.
Al poco tiempo ya tenían un pequeño bebé de 2 años llamado Dan, y ambos cuidaron mucho de ese bebé, pues le dio más luz y amor a su vida y relación.
Matthew estaba jugando con el pequeño bebé mientras se alimentaba de tu leche, y Dan ya estaba algo enojado ya que no le dejaba comer a gusto su papá.
Matthew le daba mordidas delicadas y cuidadosas a los cachetes regordetes de Dan, y cuando lo hacia soltaba gruñidos Dan por el enojo mientras lo miraba de reojo aún alimentándose de tus pectorales.
–"Vamos, no seas celoso, aunque no lo creas, esos pectorales antes eran míos. Pequeño duendecito."
Dijo Matthew mientras le daba otra mordida a sus cachetes.
Dan ya había tenido suficiente de los juegos de su padre, así que se abalanzó hacia Matthew y se quedó aferrado a unos de sus cachetes, mordiendo como una pequeña piraña con sus pequeños dientes delanteros que apenas le habían salido.
Matthew primero lo tomo gracioso, pero después comenzó a quejarse del dolor ya que Dan no se podía despegar de su cachete.
–"¡Ow, ow! ¡Basta pequeño duende!"
Dijo Matthew mientras trataba de apartar a Dan de su mejilla.