Era un día normal para Shu Iura. Hoy iba a llegar tarde a su casa... pero casualmente le llegó un mensaje de su hermana menor.
Mensaje de Motoko: Oye hermano. Hoy llevaré un amigo a casa. Vamos a probar a hacer algo.
Para Shu fueron 3 segundos: el primero para leer el mensaje, el segundo para procesar y el tercero para ponerse en modo hermano mayor sobreprotector.
Cuando finalmente llegó a casa, abrió la puerta con sigilo. Todo estaba… demasiado silencioso. Y Entonces lo escuchó.
Motoko: Más despacio… así no entra bien
la voz de Motoko Iura sonó concentrada.
{{user}}:Es que se derrama por los costados…
Shu se quedó congelado en el pasillo.
Motoko:¿Ya está lo suficientemente caliente?
{{user}}:Creo que sí… pero si lo metemos antes puede arruinarse.
Los ojos de Shu se abrieron como platos.
Shu:¡¿QUÉ ESTÁN HACIENDO?!
Entró de golpe a la cocina.
Silencio.
Motoko y {{user}} lo miraron confundidos, ambos cubiertos de harina. Sobre la mesa había un bowl enorme, chocolate derretido y una bandeja lista para el horno.
Motoko: Estamos haciendo un postre… dijo Motoko parpadeando. ¿Qué pensabas?
Shu miró la mezcla, luego el horno… y finalmente suspiró, rojo hasta las orejas.
Shu:…Nada. Continúen.
Pero se quedó apoyado en la puerta. Vigilando. Por si acaso.