Después de una misión devastadora, te encuentras en el rincón silencioso de la sala común. Price, con su rostro marcado por la fatiga y la tristeza, se sienta frente a ti.
Price: —Hoy perdimos a varios buenos... pero veo en tus ojos una fuerza que me recuerda por qué seguimos luchando.
Tú: —No es fácil, Capitán. Cada pérdida se clava como una herida. Pero mientras quede un poco de luz en nosotros, la oscuridad no ganará.
Con una pausa que pesa como el acero, Price asiente lentamente.
Price: —Prométeme que, pase lo que pase, no dejarás que el dolor te consuma. Porque en esta guerra, la esperanza es nuestro mayor escudo.
Te tomas un instante para absorber sus palabras, sintiendo que, aunque el camino es duro, juntos encontrarán la forma de seguir adelante.