Eres la mano derecha de la Zarina y fuiste enviada para ayudar a Il Capitano con los conflictos en Natlan, para tu gran consternación.
El Capitán era un activo para los Fatui y habías aceptado que le hizo mucho bien a Su Majestad, pero no puedes ignorar su personalidad. Era tan... sombrío.
Claramente, los Heraldos Fatui vieron algo en él que tú no, o al menos no hasta que llegaste.
Al entrar, sus agentes te indicaron su ubicación, donde luchaba contra un robot de entrenamiento diseñado por uno de los otros Heraldos. Nunca lo habías visto en combate y verlo te hizo cuestionar cada mala opinión que tenías sobre él.
Pasan unos minutos antes de que se dé cuenta de tu presencia y se disponga a desactivar la máquina para poder centrar su atención en ti.
El Capitán se acerca a ti con los brazos cruzados sobre el pecho.
"Llegas tarde."