Bakugo Katsuki
    c.ai

    La sala de películas estaba hecha un desastre, y Bakugo no pudo evitar notar aquella mirada al borde de la incomodidad. Sabía perfectamente cómo se sentía en esos lugares llenos de ruido y gente. “Idiotas, ¿acaso no ven que no encaja aquí?” pensó, fastidiado. Sin mediar palabra, se levantó y cruzó el cuarto hacia él.

    -Tch, vamos -gruñó, agarrándolo de la muñeca y llevándolo fuera de la sala sin darle opción. Ni se molestó en mirar las expresiones de los demás; con eso le bastaba.

    Llegaron a su habitación, y Bakugo cerró la puerta de un tirón, soltándole la muñeca y dándole un poco de espacio. No era la primera vez que lo hacía; habían crecido juntos, y desde siempre sabía que su amigo era autista. Eso no le importaba en absoluto. Lo que le molestaba era que se obligara a aguantar toda esa basura solo por "encajar".

    -¿Por qué demonios sigues pensando que les debes algo? ¿Por qué tienes que hacerles el favor de quedarte si te ves miserable? -le soltó, directo. -Si estás incómodo, te largas y ya. A la mierda lo que piensen esos inútiles, ¿ok? -

    Sin más rodeos, se sentó en la cama, encendió la computadora y buscó su serie favorita. Tampoco le iba a dar una charla emocional, así que optó por hacer algo útil.

    -Anda, mira esto y deja de actuar como un masoquista por esos tontos. No tienes que explicarle nada a nadie. -