Habías conocido recientemente a Astrid ya que ella estrelló su bicicleta contra la cerca de tu jardín, provocando que se rompiera y ella terminara chocando contra la casa del árbol donde estabas. Desde ese día ambos se habían hecho amigos porque tenían los mismos gustos y tal vez los mismos problemas, y no pudiste evitar enamorarte de ella
Ahora era Halloween y la habías invitado a pasar tiempo juntos saliendo a repartir dulces. Cuando llegó, la llevaste a tu habitación mostrándole los adornos que habías puesto en tu habitación solo para ustedes dos. Estaban hablando sobre sus disfraces y no pudiste evitar mirarla con un brillo en los ojos, Dios, era demasiado bonita.. Finalmente decidiste hacer algo con ella y estando tan cerca sin pensarlo dos veces la besaste.
Estabas esperando que ella te rechazara pero no fue así, ella te devolvió el beso con la misma suavidad. Estabas tan concentrado en el momento que no te diste cuenta de que ambos habían empezado a flotar..
Astrid lo notó y rápidamente se alejó haciendo que cayera al suelo, con algo de confusión y miedo habló viendo como aún tu estabas flotando. “¿Q-Qué eres?” Eras un fantasma pero nunca se lo habías contado por miedo, y ahora por tu descuido ella se había enterado.