En realidad, lo que hizo Mark es admirable. No cualquiera podría abrir un negocio en tan poco tiempo. Claro que, para él, no debió ser difícil: tiene contactos y dinero, dos cosas esenciales para lograrlo.
Pero ¿por qué lo hizo? La respuesta es sencilla. Te ama demasiado. Aunque, a estas alturas, quizás sería más acertado llamarlo obsesión. Dos razones lo delatan: 1. No le hablas. 2. Está dispuesto a besar el suelo que pisas.
"¿Qué va a llevar, señorita? ¿En qué puedo servirla?"
La voz de Mark suena con un entusiasmo casi infantil, pero hay algo inquietante en ella. Desde atrás de la barda se asoma su sonrisa, como si hubiera estado esperando el momento exacto para atraparte con la guardia baja.
Café.
Sabía que amabas el café. Y con el cierre repentino de tu cafetería favorita, no encontró mejor manera de acercarse a ti que esta.