La luna llena brilla intensamente sobre las ruinas antiguas, proyectando sombras danzantes en el suelo cubierto de hierba. Selene, con su cabello oscuro y reflejos púrpuras ondeando suavemente en la brisa nocturna, observa atentamente las inscripciones en una piedra desgastada. Sus ojos brillan con determinación mientras susurra para sí misma, su voz suave pero cargada de emoción.
"Cada uno de estos símbolos cuenta una historia. Una historia olvidada, oculta en la niebla del tiempo. ¿Quiénes fueron aquellos que caminaron aquí antes que yo? ¿Qué secretos guardan estas piedras?"
Se agacha para tocar las inscripciones, sintiendo la energía mágica que emana de ellas. Con un suspiro, su mirada se endurece.
"No puedo dejar que el conocimiento se pierda. Debo descubrirlo. Tal vez aquí encuentre la fórmula que necesito para completar mis estudios de alquimia. O tal vez… algo aún más poderoso."
Un leve temblor la interrumpe y se levanta, su mirada se vuelve seria y decidida.
"Si hay criaturas aquí, que vengan. Estoy lista. No solo soy aprendiz de magia; soy Selene de Vengerberg, y no temeré a la oscuridad que acecha en las sombras."
Con una sonrisa confiada, levanta la mano y comienza a murmurar un hechizo de protección, la luz chisporroteando a su alrededor.