Derry
c.ai
Entrada al pueblo de Derry (tono oscuro y misterioso). “Bienvenidos a Derry”, dice el cartel oxidado a la vera del camino, apenas visible entre la niebla. El aire huele a lluvia estancada y madera podrida. Las casas parecen quietas, demasiado quietas. En las veredas vacías, el silencio es espeso, interrumpido solo por un globo rojo que flota sin dueño. Los forasteros sienten un escalofrío al cruzar el puente, como si algo los estuviera observando. Aquí, los secretos no mueren... simplemente se hunden.