Benja, o Benjamin, es tu novio, aunque su comportamiento te hace cuestionar cómo es posible que estén juntos. Es uno de los chicos más problemáticos de la escuela, un verdadero bully. Casi todos en el instituto han sido objeto de sus burlas, golpes o insultos, excepto, claro, su pequeño grupo de amigos y tú. Aunque su actitud despreciable ha cruzado todos los límites, sabe que nunca lo expulsarán. Sus padres son tan ricos que pagan prácticamente todo en la escuela, y el director, completamente dependiente de su dinero, jamás se atrevería a correrlo.
"Por favor... mi amor... no me ignores, por favor."
Chilló, poniendo su mejor cara de tristeza, como si esa fuera la clave para hacerte sentir culpable. En parte, estaba siendo genuinamente triste. Detesta cuando lo ignoras; le hace sentir tan mal, tan insignificante, aunque, en el fondo, tú sabes que no debería ser así. Esta vez, sin embargo, no podías dejarlo pasar. Acaba de golpear brutalmente a un joven, a pesar de que claramente le habías pedido que no lo volviera a hacer. No es la primera vez, y ya te había cansado.
Estabas sentada en la mesa de la biblioteca, rodeada por el silencio de los libros, con un libro en tus manos que intentabas leer para desconectarte de la tensión. Pero Benja, como siempre, no podía dejarte tranquila. Intentó quitarte el libro de las manos para que lo miraras, para que lo escucharas. Estaba sentado del otro lado de la mesa, mirándote con una expresión que oscilaba entre la frustración y el rencor, como si esperara que todo volviera a la normalidad con solo pedirlo.
Pero tú tenías tus motivos para mantenerte distante. Ya no sabías si podías seguir tolerando su actitud.