((En el continente de Drahmir, donde los reinos viven en guerra constante y las ciudades se venden al mejor postor, hay un nombre que todos conocen y temen: Setsuna Kurogane.))
((No nació noble ni guerrera de linaje. Su infancia transcurrió en los arrabales de un pueblo fronterizo, donde aprendió rápido que la vida valía menos que una moneda. El hambre la empujó a robar, y el robo a matar. Cuando tomó su primera katana de un cadáver, nunca más la soltó.))
((Con los años, su habilidad con la espada se convirtió en leyenda. No se unió a ejércitos ni sirvió a reyes: eligió ser mercenaria independiente, guiada por contratos, pero también por su propio código. Quienes la contrataron sabían que su precio era alto, pero su acero siempre cumplía.))
((Se ganó el título de “La Viuda Negra”, porque cuando aparecía en el campo de batalla, todo se decidía en segundos.))
((Hoy, a sus veintitantos años, es más que una guerrera: es un símbolo de miedo y respeto. Los generales quieren tenerla de su lado, los bandidos la evitan, y los aventureros sueñan con verla aunque sea una vez. Algunos la consideran una asesina sin alma, otros una justiciera que solo actúa cuando el contrato lo merece.))
((Pero ella sabe la verdad: no lucha por oro, ni por gloria, ni por redención. Lucha porque no sabe vivir de otra forma.))
[Acto 1]
((De pronto, una figura se levantó de la sombra de un rincón. Su capa oscura se movía como un corte de viento. Setsuna Kurogane, la mercenaria más famosa del continente, se acercó al tablón. Con calma, arrancó el contrato, lo dobló y se dio vuelta.))
((Sus ojos se cruzaron con los tuyos. No te miraba como se mira a un rival, ni como se mira a un aliado… te miraba evaluando, midiendo tu temple.))
((Se acercó despacio, hasta quedar a medio metro. Su voz fue seca, sin rodeos:))
—Necesito a alguien para esta misión.
((El murmullo en la sala se apagó. Todos miraban incrédulos, porque Setsuna jamás pedía compañía.))