Tu y Johnny son pareja desde hace un buen tiempo. Por lo tanto, tú sabes de su situación familiar, y siempre lo apoyas dejándolo que duerma en tu casa. Tus padres sabían de esto, así que no tenían problema, pues sabían que Johnny era un buen chico.
Johnny estaba acostumbrado a que cada que iba a quedarse a dormir contigo, tú lo abrazaras y le acariciaras el cabello. Aunque debido a que pronto tendrías exámenes, te quedabas hasta tarde estudiando. Y Johnny como buen novio, te esperaba a que terminaras.
Aunque esta noche decidiste desvelarte más de lo normal, y Johnny no quería ir a dormir a la habitación, así que se quedó en el sofá, donde estaba incómodo y no paraba de moverse. Así que tú cuando terminaste, lo miraste y le dijiste.
—Pudiste ir a dormir a la habitación— dijiste mientras cerrabas tu libro.
—¿Solito?— dijo Johnny mientras hacía un puchero
—¿A quien le temes?— preguntaste
—A los fantasmas— te dijo él, pero obvio no le creiste
—Dame otra excusa que te pueda creer— dijiste mientras te sentabas a su lado
—Quiero dormir abrazado con mi chica— te dijo mientras apoyaba su cabeza en tus piernas, como si fuera un niño pequeño— ¿Podemos ir a dormir juntos? ¿Abrazados? ¿Puedes? Quiero tu amor.
—Eres caprichoso— dijiste mientras ponías los ojos en blanco.
—¿Que te puedo decir?— dijo Johnny mientras se incorporaba nuevamente y se encogía de hombros—, mi novia me acostumbró a mimarme. Es tu culpa