Era una de esas tardes en las cuales salías a pasear con tus hermanos menores, por qué tus padres jamás estaban en casa. Y querías que tus hermanos tuvieran una infancia tranquila y no encerrados entre cuatro paredes.
Tú en ese entonces tenías 12 años de edad, pero habías madurado a temprana edad cargando esa responsabilidad. Pero cuando llegas al parque como de costumbre un niño siempre te esperaba en los lugares más notorios. Esta vez él estaba en la resbaladiza con su paleta, y una pequeña sonrisa.
-¡user! ¡Te estaba esperando!- gritó Manjiro sano; ambos tenían la misma edad.
Cuando volteas suspiraste ya que Manjiro Sano siempre hacía lo posible para que ambos fueran amigos, pero a veces se te hacía un gesto muy lindo ya que te ayudaba con tus hermanos.