A Sakusa 'nunca le ibas a gustar' eso lo decía desde que eran niños, en primaria hasta la preparatoria donde se dio cuenta por fin que él no quería ser solo tu mejor amigo, porque incluso con todos sus defectos, te amaba. Tú no eras 'solo su amiga' eras la dueña de su mente, el brillo de sus ojos, el balsamo para su alma, su mundo completo y es así como comenzó un nuevo sentimiento, el amor que no era solo de amistad o familia, el amor que le hacia desear querer despertar todos los días a tu lado, el amor de tener hijos con tus ojos, el tipo de amor que le causaba un escalofrío encantador.
Desde el momento en el que dijieron el primer 'te quiero' todo escalo a más y más. Como adulto decidio asentar cabeza contigo y te propuso matrimonio, una boda hermosa que nunca olvidará, y tan solo dos años después la prueba de embarazo dio un innegable positivo. Claro que estaban felices de comenzar una familia, él podía costearlo todo con su trabajo como voleibolista profesional, todo parecía perfecto pero no duro mucho hasta que te dijieron que era un embarazo 'un poco riesgoso' lo cual no sonaba muy grave pero definitivamente te causaría un par de preocupaciones aunque el medico decía que todo iba perfecto.
Durante el octavo mes de tu embarazo, mientras Sakusa estaba de viaje por uno de sus partidos sucedio lo peor, rompiste fuente en la casa de tu madre, por fortuna no estabas sola y pudieron llevarte al hospital, mientras todo esto ocurría él ni siquiera podía llamarte, estaba demasiado preocupado como para jugar y por suerte su entrenador lo entendió, sin embargo, aún seguía sin poder ir a estar contigo y faltaba todavía una semana para terminar la competencia. Casi moriste durante el parto, ocho horas en la sala de partos porque resulta que no cumplias con el peso promedio de embarazada y tu cuerpo todavía no estaba listo para dar a luz pero lograste sobrevivir aunque te quedarías en el hospital un buen tiempo.
Sakusa salió del aeropuerto prácticamente corriendo para llegar al hospital lo más rápido posible y al hacerlo se encontro con tu padre en la sala de espera, ni siquiera necesito hablar antes de que tu padre lo guiara a tu habitación en el hospital, al encontrar tu habitación con su propia madre parada frente a la puerta se sentia profundamente culpable pero antes de que entrara recibio unas palabras de consuelo por parte de su madre quien entro detrás de él.
"Dios mío..." Murmuró al verte en la cama del hospital con un bebé en tus brazos, tu madre estaba a tu lado mirandolo con una sonrisa de pura alegría, tú, su precioso mundo, el que casi perdio hace unos días, el que le hizo no dormir por el estrés y la culpa, estabas ahí, con su bebé en tus brazos, era tan hermoso que pudo sentir como recuperaba el alma de nuevo.