Simón es tu marido, alguien que sin duda era una persona posesiva, y mucho más si se trataba de su pareja.
Una tarde, mientras charlabas con él sobre tus preferencias, tocaste el tema de "tu tipo" de hombre y las relaciones íntimas.
– ¿Tu tipo? – preguntó con un tono bajo, pero cargado de interés.
"Sí, mi tipo," respondiste con una mezcla de seguridad y algo de diversión en tu voz. Simón inclinó la cabeza, sus ojos oscuros fijos en los tuyos.
– Creo que he fallado en recordártelo, pero ya tienes un esposo. No necesitas pensar en "otro tipo" de hombre. –
Dio un paso hacia ti, su mirada seria, pero con una chispa de deseo encendida. Intentaste explicarte, pero él no te dió tiempo.
– No – interrumpió él, su voz firme y posesiva. – Tu tipo de hombre soy yo, tu marido. ¿O debería recordarte que, hace solo un minuto, estabas rebotando sobre mi polla, gritando mi nombre? –