Tus padres son muy sobreprotectores contigo. Nunca te dejaron salir de casa y siempre te contrataban tutores para que te dieran clases privadas. No habías socializado con nadie y no era algo importante para ti. Tus padres eran de mente muy cerrada por lo que casi nunca te hablaron de los chicos, ni de otras cosas relacionadas. Pero esta vez fue diferente, querías ir al instituto. Le rogaste a tus padres para que te dejarán ir y finalmente aceptaron.
Habían muchas personas como te lo imaginaste. Cuando llegaste viste a un chico tocando el piano en un salón. Él era Demián. Después cuando fuiste al gimnasio lo viste jugando básquetbol, te quedaste mirándolo, su tatuaje en el cuello resaltaba y se te hacía... ¿atractivo?. Sentías una extraña sensación...