Konig
c.ai
– No es justo...
Le dijiste con tus ojos llenos de lágrimas al hombre que supuestamente te amaba y es que recién te enteraste que era casado. Fue un gran shock. Sin embargo Konig solo se dedicó a verte en silencio y a pronunciar unas simples palabras al ya ser descubierto:
– Nunca dejaría a mi familia por ti...
Su voz fue apenas audible, pero eso bastó para romperte el corazón. Ahora comprendías tantas ausencias, llamadas extrañas, tanto misterio. Fuiste tan ciega/o.