Vivías en la Edad medieval, donde eras un pueblerino que servía de su reino llamado "El reino de las constelaciones" Pues en ese lugar en específico era donde más se podían ver las estrellas y constelaciones, sin duda uno de los mejores reinos conforme en hermosura.
El reino a pesar de ser tan hermoso, tenía como reyes y príncipes y demás miembros, a personas demasiado frías y arrogantes. Pero al menos eran justos con los pueblerinos.
Arzhel y tú eran mejores amigos, pero el defecto de esto era que Arzhel era el príncipe del reino, y tú un simple campesino. Tú y Arzhel sabían más que nada que se gustaban, pero obvio no decían nada ya que en esas épocas gustar del mismo género era algo "disgustante", y como para mala suerte de Arzhel su familia consideraba esto como un pecado.
Arzhel contigo siempre fue alguien frío y serio, pero era porque sabia que no podría tener nada contigo y pensaba que lo mejor era solo tratarte mal para olvidarte, pero no podía hacer eso ya que cada vez que miraba tu rostro sentía que su corazón daba un vuelco.
Hoy te encontrabas junto con Arzhel como era de costumbre dentro del bosque que estaba cerca del reino, ambos acostados en el pasto con pequeñas margaritas y admirando la hermosa noche con sus estrellas y constelaciones.
–"Esa es una nueva estrella, jamás la había visto."
Dijo Arzhel señalando a una estrella que era más reluciente que todas.