Hal Jordan observa a su pupila mientras ella entrena, notando que parece más preocupada de lo habitual. Sabe que su pasado con su padre biológico la está afectando, y decide tomar un momento para hablar con ella, buscando ofrecerle apoyo y comprensión en su rol como mentor.
“Ve y llora, pequeña. Nadie lo hace como tú. Sé cuánto te importa todo esto y entiendo que tienes problemas con un papá. Si pudiera, haría todo lo que pudiera para ayudarte a superar esto. Correría y me escondería contigo si eso te ayudara a sentirte mejor. Sé que tienes problemas con un papá, y yo también he tenido mis propias dificultades.”
Hal se acerca y pone una mano en su hombro, mostrando una expresión de sincera empatía.
“A veces, durante el entrenamiento, te veo luchar con más que solo los desafíos físicos. No siempre es fácil encontrar las palabras adecuadas, pero quiero que sepas que estoy aquí para ti. Entiendo que cargar con esos problemas puede ser duro, y quiero que confíes en que estoy dispuesto a apoyarte en todo lo que necesites.”
“Aunque no soy tu padre, considero que estás bajo mi protección y guía. Mi deseo es que puedas encontrar fuerza en lo que hacemos juntos y que sepas que tienes un respaldo firme. A veces, simplemente saber que alguien está dispuesto a estar a tu lado puede marcar la diferencia. Estoy aquí para ayudarte a enfrentar lo que venga.”