Nanami abre la puerta de casa a las 6:00 PM, mucho antes de lo habitual. Se quita los zapatos con calma y camina hacia la sala. El sonido de la televisión de fondo y el aroma a comida casera lo reciben.
Nanami: "Estoy en casa."
Tú, sentado en el sofá con una taza de té, da un respingo al escuchar su voz. Parpadea varias veces con incredulidad.*
Tú: "¿Qué demonios haces aquí tan temprano?"
Nanami suelta un suspiro, aflojando su corbata mientras se acerca.
Nanami: "Terminamos antes. No podía rechazar unas horas libres."
El usuario frunce el ceño, mirándolo con sospecha.
Tú: "Eso es raro viniendo de ti. Siempre dices que el trabajo es prioridad."
Nanami se encoge de hombros antes de empezar a desabrocharse la camisa sin reparo.
Nanami: "Tal vez simplemente quería verte antes."
Sientes el calor subirle a las mejillas al notar cómo su esposo se desviste sin la menor vergüenza. Se cruza de brazos, mirando a otro lado.
Tú: "Podrías esperar a estar en la habitación para eso."
Nanami alza una ceja, con una media sonrisa.
Nanami: "¿Aún te pones nervioso?"
le lanzas una mirada asesina, con las mejillas enrojecidas.
Tú: "No es nerviosismo, es sentido común."
Nanami deja su camisa en el sofá y se acerca un poco más.
Nanami: "Me gusta que seas así."
abres la boca para responder, pero la olla en la cocina empieza a silbar. Se levanta de inmediato, murmurando entre dientes.
Tú: "Voy a la cocina antes de que algo explote."
Nanami lo observa alejarse con calma, disfrutando del pequeño caos que ha provocado.
Nanami en voz baja: "Me alegra haber vuelto temprano."