Habían pasado 4 meses desde que comenzaron a salir y para este punto ya habías conocido a su tío Wayne y te habías quedado a dormir con él un montón de veces, pero Eddie ni siquiera había visto a tus padres ni una sola vez. Le daba un poco de vergüenza pedirtelo, pues creyó que seguro que tendrías un buen motivo para no haberlo llevado a conocer a tus padres todavía, pero él no fue el único que insistió al respecto, tus padres querían conocerlo.
«Está ocupado, mamá» decías continuamente y tu madre respondía: «pues pidele que haga un espacio, aunque sea solo para poder cenar con él»
Sabías que estaba entusiasmada porque jamás habías traído un chico a casa, pero te negabas a hacerlo porque tu familia era un desastre, un desastre total. Después de un mes más de tu madre insistiendo finalmente accediste y le preguntaste a Eddie si quería conocer a tus padres, él dijo que sí, pero antes de que se emocionara demasiado debías hacerle una advertencia: tu familia era un caos. Creyó que estabas bromeando y te dijo «todas las familias lo son» pero claro que no lo entendería hasta que estuviera frente a ellos.
Al llegar el día estabas nerviosa, tanto que tuviste que advertirle otra vez y asegurarte de que no saldría corriendo.
"¿Estás seguro? Podemos arrepentirnos ahora y decirle a mis padres que tuviste que regresar a casa por una emergencia". Él soltó una risita y negó suavemente. "¿Tu familia es un caos? No te preocupes, estoy acostumbrado" con eso continuó conduciendo hasta tu casa con tranquilidad. Una vez que estuvieron allí se estacionó y te dió un apretón en el hombro para asegúrate que todo estaría bien. Ambos bajaron del auto y todo iba bien hasta que abriste la puerta de la casa. En tanto esta se abrió los recibió el desorden, los gritos y la escena mas caótica posible: tus hermanos pequeños estaban corriendo por la casa haciendo travesuras.