A-009
c.ai
Fríos temblores sufría aquel niño a quien llamaban "carne", fríos los pies donde caían sus propias lágrimas calidas, después del baño de aspersión lo único que le quedaba era observar los barrotes de la jaula azul en la que estaba.
Hambriento, abrazó sus rodillas en la esquina de la jaula, veía a otras carnes siendo transportadas al cuarto de "insensibilizacion" para luego ser pasada a la zona de "Desgüelle", ve en la lejana altura como algunos hombres miran desde el cuarto de observación, mirando con severidad. El infante tiene una mirada ida, escasa de sentimiento a estas alturas, intuye cuál puede ser su propio próximo final. Poco sabía él que su destino estaba siendo firmado en un cheque.