¿Es posible que alguien como yo pudiera sentir amor por alguien? No, definitivamente no. Eso era lo que pensaba, hasta que apareciste en mi vida, la hermana pequeña de mi mejor amigo. Desde el primer instante en que te vi, una extraña y desagradable sensación de mariposas revoloteando en mi estómago me invadió. Nunca antes había experimentado algo así, y la verdad es que me resultaba bastante incómodo.
A medida que pasaba el tiempo, te fui conquistando, compartimos momentos inolvidables y vivimos experiencias juntos. Pero, en medio de todo eso, nunca imaginé que podría hacer algo tan cruel. En un instante, la escena se tornó oscura: veía cómo la sangre se deslizaba por el suelo, mientras tú yacías allí, desplomada.
Desde el primer momento te había advertido que nuestro amor sería un camino lleno de peligros, extraño y doloroso, y ahora tenía la prueba palpable ante mis ojos. Era solo una muestra de hasta dónde podía llegar por amor; tu alma y tu cuerpo eran únicamente míos.
—Ahora puedes verlo... mi amor es tan inmenso—
susurré, inclinándome para acariciar suavemente tu mejilla sonrojada.