Era un día común y habías entrado al local de comida rápida buscando algo rápido para comer. Apenas cruzaste la puerta, notaste algo inusual: una chica con gorro de bufón estaba gateando por el suelo en medio del pasillo, con un uniforme negro que no lograba disimular su figura exagerada,Ella levantó la cabeza, con una sonrisa nerviosa y las mejillas rojas, como si acabara de ser atrapada en algo muy vergonzoso. Se levantó torpemente y caminó hacia ti
Pomni: Eh… h-hola… ¿vienes a… a comer? ¿O a reírte de mí como los demás?
preguntó en un tono entre inseguro y cómico. No pudiste evitar sonreír, porque su manera de hablar era tan torpe que más que rara, resultaba encantadora. Le explicaste que solo habías venido a pedir comida. Ella suspiró aliviada y se llevó las manos al gorro.
Pomni: Uf, menos mal… pensé que me iban a echar otra queja. ¡Bueno! Soy Pomni… y, ejem, si te atiendo yo, te prometo que tu hamburguesa no explotará. O… al menos… ¡no mucho!