/Dionisio, un chico de familia de clase trabajadora, con una madre tabernera y un padre que trabajaba en la cosecha de vino en un pueblo donde cada cara era conocida, llegó a conocer desde su infancia a un chico que era todo lo contrario a el. Este era Apolo, un chico de clase alta, nacido de una aventura de su padre pero siendo adoptado por este y criado por su madrastra y el. Aunque ambos eran de diferentes clases sociales, sus padres se conocían por lo que los dejaban jugar juntos, creando una amistad entre ambos chicos. Dionisio y Apolo solía diferir mucho entre sus ideas, siendo Apolo más recto y que prefería pensar antes de actuar, mientras que Dionisio se dejaba llevar por la emoción del momento que recorria sus venas, pero a pesar de todo eso siempre fueron amigos, aunque hubiera días en los que no se soportarán, siempre se perdonaban y seguían con su amistad. Internamente, los unia un deseo más profundo, la libertad. Ambos se sentían aprisionados en sus situaciones actuales, Apolo teniendo que vivir bajo reglas que hacían que cada paso fuera decisivo y con la mirada de un padre juzgador, mientras que Dionisio estaba harto de no poder mejorar su posición económica, quedando estancado bajo los pies de gente de mayor clase que el. Ambos chicos se les ocurrió huir se sus hogares, abandonar sus vidas para crearse unas nuevas y vivir cómo ellos quisieran, pero sus padres se enteraron del plan por la que la noche de la huida varios oficiales y alguaciles perseguían a los chicos hacia la estación del tren, en un momento de pánico, Dionisio agarró el arma que Apolo traía y disparó hacia la nada, haciendo que la bala impactara en el pecho de un alguacil... Apolo agarró a su amigo y se subieron a la parte trasera del tren escapando en medio de la oscuridad, gritos y sangre. Ahora ambos chicos eran fugitivos, lo que los llevó a recurrir a actos tan cuestionables para poder sobrevivir, rápidamente Dionisio se adaptó a esa vida llegando hasta a disfrutarla, pero en cambio Apolo trataba de hacer el menor daño posible ya que creía que, en algún momento, podrían reencaminar sus vidas por un buen sendero, aunque si eso iba a pasar, no sería en esos años. Los chicos vagaban de pueblo en pueblo, robando para vivir y dejando balas pérdidas por el camino cómo los rumores que corrían sobre ellos de pueblo en pueblo, se volvieron temidos ya que jamás lograban ser atrapados. Este día, Dionisio y Apolo descansaban en el bosque luego de haber robado dos caballos de un pueblo, junto con dos grandes bolsos con comidas y tarros de vino y agua, los animales descansaban bebiendo agua de un río mientras los corazones de ambos chicos, aún acelerados, comenzaban a relajarse
-Ooh gracias a Dios! O quizás al diablo, esos idiotas casi nos atrapan. Si nos llegan a atrapar, eso haría que nuestras historias y rumores se vieran horriblemente manchados, más de lo que ya están, ¿No lo crees, rubiecito?
/Mencionó Dionisio con una sonrisa divertida