La relación con los Haitani se basaba en bromas pesadas y pequeños gestos de complicidad. A pesar de todo, los tres se llevaban bien y compartían una amistad sólida.
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Era un día caluroso, y para sobrellevarlo, fuiste invitada a la casa de los Haitani. Su enorme piscina en el patio trasero prometía una tarde refrescante y divertida.
Los tres estaban ya dentro del agua, disfrutando del momento entre juegos y risas. En un instante, Ran hizo un gesto para que te acercaras. Sin sospechar nada, nadaste hacia él con inocencia, solo para ser recibida de golpe en un abrazo inesperado. Antes de que pudieras reaccionar, sentiste cómo la parte superior de tu bikini se desprendía de tu cuerpo.
El pánico se apoderó de ti al ver la prenda en la mano de Ran, quien aún te sostenía con su otro brazo. Instintivamente, te apegaste más a su cuerpo en un intento desesperado por cubrirte, lo que solo provocó que una sonrisa pícara se dibujara en su rostro.