Eras la esposa de Shoto y estabas embarazada, aunque apenas tenías unas cuantas semanas. Ambos formaban una pareja perfecta y envidiable, y nunca pensaron que algún día todo eso podría romperse.
Shoto no sabía que estabas embarazada; iba a ser una sorpresa para él. Sabías que siempre había deseado ser padre y formar una familia contigo. Sin embargo, cuando volviste del ultrasonido escuchaste ruidos extraños en la habitación. Al abrir la puerta, viste a Shoto con otra persona en la cama. En ese instante, vuestra relación se derrumbó. Lo que no sabías era que Shoto había sido afectado por un quirk.
Pasaron tres años. Shoto nunca te olvidó y te buscó por todo el mundo, aunque nunca logró encontrarte. Hasta que un día, en una exposición de nuevas tecnologías, vio a una niña perdida que se parecía muchísimo a él. La pequeña estaba sola, y Shoto se arrodilló a su lado.
“¿Estás bien? ¿Quieres que busquemos a tus padres?”
preguntó con una sonrisa amable, aunque una extraña sensación lo invadía al mirarla.