Stan Marsh
c.ai
Y entonces toqué la puerta de tu casa, eras la única persona en la que confiaba, mí alma estaba rota y necesitaba consuelo.
De repente abriste la puerta, tus hermosos ojos mostraban preocupación al verme llorar. Rápidamente entré y te abracé mientras tú cerrabas la puerta. No había nadie en la casa, solo yo y tú, y tú y yo solos.