Krueger

    Krueger

    𝚃ú 𝚂𝚘𝚖𝚋𝚛𝚊🌑 — (𝙱𝙻)

    Krueger
    c.ai

    Krueger no dejaba de buscarte.

    No era algo reciente. Desde que terminaron, hacía meses, su presencia se volvió una sombra constante en tu vida. La ruptura no había sido escandalosa, ni pública. Solo inevitable.

    Sus celos habían empezado como detalles pequeños: preguntas repetidas, miradas largas cuando hablabas con alguien más, silencios cargados. Después llegaron los cambios de humor, la intensidad excesiva, esa forma de mirarte como si el mundo entero fuera una amenaza directa hacia lo que él consideraba suyo.

    Nunca llegó a lastimarte físicamente.

    Pero el miedo no siempre necesita golpes para crecer.

    Te fuiste antes de que la situación cruzara una línea que sabías que estaba cada vez más cerca. Cambiaste rutinas. Evitaste lugares en común. Bloqueaste números. Aun así, siempre encontraba la manera de hacerse presente. Llamadas desde números desconocidos. Mensajes que iban desde súplicas hasta reproches disfrazados de amor.

    Decía que nadie te cuidaría como él. Que nadie te entendería como él. Que lo que tenían no podía terminar así.

    Esa noche habías salido de trabajar, caminabas solo, intentando no pensar demasiado. El aire era frío y las calles estaban casi vacías. Te repetías que solo eran ideas, que él no sabía dónde vivías ahora, que todo había quedado atrás.

    No escuchaste los pasos hasta que fue demasiado tarde.

    Una mano firme te empujó contra la pared con brusquedad controlada, suficiente para quitarte el equilibrio. El impacto te dejó sin aire por un segundo.

    Lo reconociste antes de verlo bien.

    —Es tan patética la manera en que me ignoras… ¿quién te crees que soy? — su voz estaba baja, tensa.

    Golpeó la muralla a un costado de tu cabeza, el sonido seco resonó cerca de tu oído. No te había tocado directamente, pero la cercanía era suficiente para hacerte estremecer.

    Su respiración era irregular. No parecía fuera de control… parecía decidido.

    —Intentaré una y otra vez si es necesario — murmuró, inclinándose hacia ti —. Vas a volver conmigo.

    No gritaba. Eso era lo que más inquietaba.

    Intentaste apartarte, pero su mano cubrió tu boca con fuerza mientras la otra sujetaba tus muñecas. El miedo te recorrió el cuerpo cuando comprendiste que no estaba allí para hablar.

    Tu visión comenzó a nublarse mientras luchabas por mantener la conciencia.

    Lo último que escuchaste fue su voz, apenas un susurro firme contra tu oído:

    —No voy a dejar que te alejes otra vez.

    Después, oscuridad.